Este miércoles da final a la primer semana de enero y por ende, a la primer semana del año. Sería gracioso hacer una retrospectiva tan pronto, pero eso es exactamente lo que esto es.

La idea

Este primero de enero tuve la iniciativa, inspirado en distintos "media dumps" que vi en redes, y que no son más que una especie de "Wrapped" de Spotify hecho por uno mismo sobre todo lo que se "consumió" en cuanto a "contenido" (RC: abuso de comillas), de empezar a de alguna forma registrar todo aquello que veo, leo, y escucho.

Para esta colosal tarea, busqué alternativas a Obsidian, un software de toma de apuntes que había probado previamente pero que no terminó de convencerme. En el proceso, hallé Joplin, el cual es un poco más reducido en cuanto funcionalidades se trata, pero con una interfaz que me parece mucho más cómoda.

Como persona mayor como la que me identifico, ese día desperté a las seis de la mañana y preparé mate. Me dispuse entonces a organizar mi vida en pequeños archivos de texto y tablas de Markdown.

La ejecución

Empecé haciendo un balance académico y planificando mi año facultativo. Será un año decisivo por lo que es importante tener las cosas claras faltando tan poco por recorrer.

Después me dispuse a tratar los temas realmente serios. Construí por medio de tablas un registro expandible de cosas que tenía anotadas:

También hice un apartado a modo de diario anclado a un calendario donde registrar el pasar de los días.

Los inconvenientes

Llevar un diario no es algo nuevo para mi, de hecho es mi actividad de verano favorita, con esto quiero decir claro está, que queda totalmente abandonada a fines de febrero-marzo. Hice lo mismo intentando llevar un álbum de fotos a lo largo del año, como un "dump" ocasional donde pegar pequeñas fotitos de lo que pasaba los últimos meses; esto fracasó parcialmente resultando en espacios de varios meses entre fotografías y un orden cronológico imperfecto.

Sin embargo, esta falta de constancia resulta solo tangencial al problema real: el verano mismo. Esto se debe parcialmente a que en esta época del año estoy en mi pueblo, donde las actividades recreativas se reducen a:

El tiempo restante se estira y resulta dificil decidir qué hacer con él, por lo que suele reducirse a dos cosas: pensar y sentir (🥀). La falta de allegados, confidentes, amistades, etc. y la ausencia de una conexión a internet estable continúan limitando el abanico de actividades sociales. El resultado para estos dos meses es entonces, un período de introspección. ¿Qué habría de documentar?

Registro, 4 de enero de 2026:
No hice mucho hoy.

Registro, 6 de enero de 2026:
No hay registro de ayer, día poco memorable. [continúa]

Lo que pienso

Quiero a pesar de todo creer que el acto de documentar puede volverse ritualístico, o al menos una herramienta para impedir que lo cotidiano se disuelva en la invisibilidad. Quizás todo esto sea apenas un desesperado intento de no dejar que el verano se pierda en el tiempo; o para que, dentro de unos meses, pueda volver y encontrar algo que todavía resuene.